Sólo mis circunstancias y yo en estado puro.

martes, 16 de julio de 2013

Consejo número 2 : Aprende a reconocer las cosas.



En estos años aguantándote, he podido darme cuenta con el transcurso del tiempo de que tienes un serio problema con esto. No te gusta admitir las cosas, no se las confiesas porque salga de ti a tus amigos más cercanos, sino que tienen que ser ellos los que lo averigüen por su propia cuenta. Es como si los sometieses a un examen eterno de “ Qué le pasa a Lauri por la cabeza” en el que aunque aciertes nunca ganas. Si sabes cómo está tu amiga es que no respetas su intimidad, y si no lo sabes es que no la conoces. Y yo, que siempre acierto, a pesar de quedarme a veces en la inopia, porque ni siquieras reconoces que he acertado(¡Ni siquiera eso!); tiendo a ser la pérfida MariCris, que es medio bruja y siempre averigua los secretos más profundos de su amiga. Pues no, Lauri, NO.
En mis diecisiete años de mi vida, que por lo que tengo entendido ahora compartes tú también, he aprendido a soltar las cosas, sin más. A ver, no me malinterpretes, no a cualquiera, pero mira, sí. Las cosas más simples y estúpidas, pues sí, al fin y al cabo, qué más da. Tampoco es gente especial para ti, ni te quieren ni tú los quieres a ellos, así qué, ¿qué sería lo peor que podrían pensar de ti o hacerte, si no son lo bastante importantes en tu vida como para robarte un minuto de tus pensamientos? Pero que ese no es el tema. Pasemos de las cosas estúpidas y de la gente insustancial, ¿vale? Hablamos de temas y personas importantes para ti. Por ejemplo se me viene a la mente el tema de tus amores, que es algo en lo que ahora no profundizaré mucho porque ya lo tocaré más adelante, y como persona, una servidora, por ejemplo, que soy muy importante en tu día a día. Veamos, hija mija, ¿tanto te cuesta reconocerle a tu mejor amiga que te gusta un chico aún cuando es más evidente que el hecho de que el sol salga por la mañana? Sí, pues esto a la señorita Guerrero le cuesta horrores, sudor y lágrimas reconocerlo. Que ya no es que te reproche que vengas tú por tu cuenta a decírmelo. Pero, ¿que te pregunten si te gusta menganito y tú lo niegues con toda tu cara de almeja las veces que haga falta? Siempre me haces lo mismo, malvada. Como si aquí Cristina fuese medio lela o algo. De momento soy capaz de percibir las cosas más evidentes. Tal vez dentro de unos años chochee y seas tan hábil de convencerme de que me muero por los huesos de Camacho, aunque de momento lo veo una empresa imposible.
Además, no me negarás que se está más cómoda cuando se puede comentar lo que sientes con otra persona en lugar de guardártelo todo dentro. Eso agobia. Porque además llega un momento en que no sabes si concibes las cosas como realmente son o si son producto de tu subjetividad. Las segundas opiniones son necesarias más a menudo de lo que tendemos a creer. Aunque luego no hagas caso de ellas, pero al menos sabes que están ahí. Que tu opinión no es la única que existe. Jo, es que chismear con amigas sobre los amores es lo más chupiguay around the world, MariLauri. Deberías probarlo, y así nos ahorrarías el trabajo de tener que averiguarlo a nosotras, maja. Además, ¿para qué tanto fingir si sabes que siempre te acabo pillando? Nada se escapa al sagaz ojo de MariCris. Temblad, amores de Laura, que hay una nueva sheriff en la ciudad. O lo confiesas todo o van todos derechitos al calabozo, Laura. Tú decides. [Se ve a Carlos desconsolado tras los barrotes mientras suplica: Sálvame, Laura, sálvame.] Podrías ser su heroína, Lauri. *Guiño, codazo, guiño, guiño, risita de Godoy*.

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